Este es el blog de Taller de expresión I (cátedra Klein/Pampillo) de la Profesora Adriana Laura Semelman, comisión nº 12.

18 abril 2010

Consignas de la profe


  1. Consignas para escribir textos fuera de género o microrrelatos

a. Escribir un texto en el que predomine un fonema. (para reflexionar sobre las propiedades y potencialidades del nivel lingüístico de los textos)

Ejemplos:

Palabras parcas

Abelardo Arlistán, astuto abogado argentino, asesor agudo, apuesto, ágil aerobista acicalado. Atento. Amable. Amigo asiduo, afectuoso acechante. Ambicioso. Amante ardiente, arrecho. Autoritario. Abrazos asfixiantes. Asaltos amorosos arduos, anhelantes, ansiosos, asustados. Aluvión apagado, artefacto ablandado, apocado. Agravado. Altamente agresivo, al acecho, Abelardo Arlistán. Arma al alcance, arremete artero, ataca arrabiado, asesina. Atrapado. Absuelto: autodefensa. ¡Ay!
                               
                                                                                        Luisa Valenzuela

Ojo con los Orozco

Nosotros no somos como los Orozco,
yo los conozco, son ocho los monos:
Pocho, Toto, Cholo, Tom,
Moncho, Rodolfo, Otto, Pololo.
Yo pongo los votos sólo por Rodolfo,
los otros son locos, yo los conozco, no los soporto.
Stop. Stop.

Pocho Orozco:
Odontólogo ortodoxo, doctor
Como Borocotó
Oncólogo jodón Morocho tordo
Groncho jocoso
Trosko
Chocó con los montos
Colocó Molotov. Bonzo.

Toto Orozco:
Colocón
Drogón como pocos
Tomó todos los hongos
Monologó solo como por dos otoños
Botó formol por los hongos
Tomó cloroformo, bols, ron, porrón, torronto, toso
Norto con Bordón
¿Lo votó o no?
Dobló los codos como loco
¡¡Coño!! ¿sos vos,Toto?
Corroboró
Socorro, cómo tomó
Morfó hot dog, mondongo, pollo con porotos
Lloró, lloró con dolor
Por como lloró tomó como dos hongos
Tocó fondo
Tocó como loco
Contó todo, todo, todo
Bochornoso como Cóppolo. Stop. Stop.

El bebé del éter

Presenteme en Belén, se teme el penetre que el mequetrefe emprende desde el este:
- ¡Defenderé el bebé!-, espeté enfervorecida.
De repente en este frente emerge el célebre Xerxes, ese pelele repelente, que me desteje:
- Resérvese, enhebre el eje. Serénese. Entrégueme el bebé, entéreme del event en el pesebre. Celebre.
- Deje de pretender –expresé-. Veré. Enséñeme el pene, ese que pende del pendex.[1]
Xerxes teme que pese, teme que enrede, emprende:
- Sé decente, tente de frente, ten fe. Ten sed.
Neguéme: pretende que esté pepe, ¡qué nene!
- Espere -refléjele,- entérese que el ser endeble enceguece el deber.
- ¡El deber en el retrete! ¡Entrégueme el bebé! Espere que se entere Meneses…
- Meneses repéleme. Péguele, envenénele, deféquele, cercénele. El que se mete en el frente del bebé debe ser esplendente.

             Luisa Velenzuela         

El abecedario
 El primer día de enero se despertó al alba y ese hecho fortuito determinó que resolviera ser metódico en su vida. En adelante actuaría con todas las reglas del arte. Se ajustaría a todos los códigos. Respetaría, sobre todo, el viejo y buen abecedario que, al fin y al cabo, es la base del entendimiento humano.
Para cumplir con este plan empezó como es natural por la letra A. Por lo tanto la primera semana amó a Ana; almorzó albóndigas, arroz con azafrán, asado a la árabe y ananás. Adquirió anís, aguardiente y hasta un poco de alcohol. Solamente anduvo en auto, asistió asiduamente al cine Arizona, leyó la novela Amalia, exclamó ¡ahijuna! y también ¡aleluya! y ¡albricias! Ascendió a un árbol, adquirió un antifaz para asaltar un almacén y amaestró una alondra.
Todo iba a pedir de boca. Y de vocabulario. Siempre respetuoso del orden de las letras la segunda semana birló una bicicleta, besó a Beatriz, bebió Borgoña. La tercera cazó cocodrilos, corrió carreras, cortejó a Clara y cerró una cuenta. La cuarta semana se declaró a Desirée, dirigió un diario, dibujó diagramas. La quinta semana engulló empanadas y enfermó del estómago.
Cumplía una experiencia esencial que habría aportado mucho a la humanidad de no ser por el accidente que le impidió llegar a
la Z. La decimotercera semana, sin tenerlo previsto, murió de meningitis.
                                                                   Luisa Valenzuela


[1] Exigencia para detectar al invasor, dado que ningún cristiano de entonces estaba circuncidado.


b. Escribir un texto en el que se tome una metáfora al pie de la letra.  
    (ver antología)

c. Escribir un texto en el que se produce un “cruce de campos  
     semánticos” , como por ejemplo:

·         Describir a una persona utilizando algunas características físicas de los animales ( o a la inversa);

·         Describir el rostro de una persona como si fuese un territorio;

·         Describir una zona o región terrestre utilizando un vocabulario marítimo ( o aéreo);

·         Escribir un breve relato en el que actúen personajes humanos y animales. Elegir animales como el hurón, la gacela, el leopardo, la cigüeña, que no se hayan utilizado con frecuencia en la literatura


d. Siguiendo a Jarry

A partir de Costumbres de los ahogados. Escribir un texto científico expositivo, sobre un género de seres de los que haya un solo ejemplar. También: sobre un género que todavía no haya sido considerado tal (tampoco por la doxa, como por ejemplo, los colectiveros, los fanáticos de fútbol…). Ejemplos productivos: los lectores de autoayuda; las táis, los primos, los petisos
  
Dado un problema real, darle una solución imaginaria.

Dado un principio físico, enumerar sus excepciones.


e. Siguiendo a Cortázar. Escribir una serie de breves historias sobre las alegrías, tristezas o perplejidades de una misma especie de seres. Pueden ser inventados. Pueden ser reales: por ejemplo, animales.

. Escribir Las Instrucciones para mirarse al espejo.

Textos para leer:

Espejismos
Antonio Di Benedetto (en Cuentos del Exilio)

Sin boca
El loco se mira en el espejo y se saca la lengua. Piensa que el espejo se está burlando de él. Lo rompe.
Se arrepiente, a la hora de peinarse.
Sobre una mesa, fragmento a fragmento recompone el espejo, que queda casi completa.
El loco prueba a mirarse de nuevo y ve su rostro,  pero no la boca, (falta esa parte, que se pulverizó con el golpe).
Desde entonces, nunca más habla.

Pesadilla
Es espejo es un ojo: no lo miramos, nos miramos y él nos ve, nos está mirando.

“Saloon”
El espejo del bar de cowboys, cuando empiezan los disparos de revólver: “¡Ay, me parece que no llegaré a la próxima película!”.

Denuncia
“Yo vi al que robó el espejo”
Firmado: El espejo

El enamorado
Despechado, el espejo que se enamoró de la adolescente: “Ella sólo tenía ojos para sí misma”.




En algún tomo de las Cartas edificantes y curiosas que aparecieron en París, durante la primera mitad del siglo XVIII, el P. Zallinger, de la Compañía de Jesús, proyectó un examen de las ilusiones y errores del vulgo de Cantón; en un censo preliminar anotó que el Pez era un ser fugitivo y resplandeciente que nadie había tocado, pero que muchos pretendían haber visto en el fondo de los espejos. El P. Zallinger murió en 1736 y el trabajo iniciado por su pluma quedó inconcluso; ciento cincuenta años después Herbert Allen Giles tomó la tarea interrumpida.
Según Giles, la creencia del Pez es parte de un mito más amplio, que se refiere a la época legendaria del Emperador Amarillo.
En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano, vivían en paz; se entraba y salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Éste rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico.
El primero que despertarán será el Pez. En el fondo del espejo percibiremos una línea muy tenue y el color de esa línea será un color no parecido a ningún otro. Después, irán despertando las otras formas. Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos imitarán. Romperán las barreras de vidrio o de metal y esta vez no serán vencidas. Junto a las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.
En el Yunnan no se habla del Pez, sino del Tigre del Espejo. Otros entienden que antes de la invasión oiremos desde el fondo de los espejos el rumor de las armas
Jorge Luis Borges en Manual de zoología fantástica, Brevarios, Fondo de Cultura Económica, Méjico, 1999.







Conducta de los espejos en la isla de Pascua

Cuando se pone un espejo al oeste de la isla de Pascua, atrasa. Cuando se pone un espejo al este de la isla de Pascua, adelanta. Con delicadas mediciones puede encontrarse el punto en que ese espejo estará en hora, pero el punto que sirve para ese espejo no es garantía de que sirva para otro, pues los espejos adolecen de distintos materiales y reaccionan según les da la real gana. Así Salomón Lemos, el antropólogo becado por la Fundación Guggenheim, se vio a sí mismo muerto de tifus al mirar su espejo de afeitarse, todo ello al este de la isla. Y al mismo tiempo un espejito que había olvidado al oeste de la isla de Pascua, reflejaba para nadie (estaba tirado entre las piedras) a Salomón Lemos de pantalón corto yendo a la escuela, después a Salomón Lemos desnudo en una bañadera, jabonado entusiastamente por su papá y su mamá, después a Salomón Lemos diciendo ajó para emoción de su tía Remeditos en una estancia del partido de Trenque Lauquen.

                                                                                                Julio Cortázar

Abominaciones

Por Leonardo Moledo
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Pensá en esto: cuando te regalan un celular te regalan un pequeño infierno florido. No te dan solamente el celular, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca (...), no te regalan solamente ese menudo picapedrero que pasearás contigo. Te regalan –no lo saben, lo terrible es que no lo saben–, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo. Te regalan la necesidad de cargarlo todos los días para que siga siendo un celular; te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu celular con los demás celulares. No te regalan un celular, vos sos el regalado, a vos te ofrecen para el cumpleaños del celular.
Cortázar no llegó a conocer los celulares, pero su “Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj” funciona perfectamente con un simple “replace” en la computadora, y es de suponer que se habría espantado de los celulares aún más que de los relojes; el celular, al fin y al cabo, también es un reloj y un calendario y en estos días horrendos de las fiestas suena a cada momento, aparecen los mensajes de texto, “te deseo un feliz
2006”, y quién no abomina de los celulares, ese pequeño milagro de la tecnología que te permite estar más cerca de todos, con todos, en el medio de todos, en un mundo que es tuyo si querés que lo sea. Pero lo cierto es que especialmente durante las fiestas abominamos de los celulares por moda, o porque somos incapaces de ver la belleza de la tecnología, el pequeño milagro cotidiano de millones de chips metidos en algunos centímetros cúbicos, la insigne gloria de poder hablar con tu tía de Estambul, con tus padres de Haedo o Moscú, con tu prima segunda de Oslo o San Antonio de Padua, con tu sobrino de Venado Tuerto y decir cualquier trivialidad, entregarte a los encantos de la frivolidad, de la constatación rotunda de que no hay nada más interesante que decir y que esas palabras banales (¿cómo estás?, todo bien, ¿y vos?) son las únicas que garantizan la solidez del mundo, y que el resto es silencio (o es redundante).
Abominamos de los celulares, porque no hay cosa más terrible que estar conectado con todo el mundo como y cuando quieras. Abominamos de los celulares porque siempre estamos a tiro, siempre nos pueden localizar (a menos que se nos ocurra apagarlo, claro está), porque no hay nadie que no pueda acceder a nosotros.
Abominamos de los celulares porque la memoria histórica no nos permite el silencio maravillado que implica poder enviar en millonésimas de segundo el mensaje que a Marco Polo le llevaba tres años, y que a los avezados romanos, con su sistema de aceitados caminos que recorrían los cuatro puntos del imperio, semanas, para que una orden emitida en Alejandría alcanzara la muralla de Adriano en Bretaña (¡y nos asombramos de aquello!).
Abominamos de los celulares porque resulta insoportable admitir que si no hay nada que decirse es culpa nuestra, que nunca jamás en la historia humana las posibilidades de comunicación hayan sido tantas (aunque no haya nada que decirse), porque no nos damos cuenta de que los celulares nos permiten estar más cerca, siempre a tiro, volver a la aldea global del origen, antes de que empezara esa diáspora que nos arrancó del Africa.
Abominamos de los celulares porque si el celular se te pierde, o te lo olvidaste en tu casa, o te lo... (la mera posibilidad es tan horrenda que cuesta mencionarla) te lo ro..., te lo roban... , quedás aislado del mundo, quedás inerme, y enloquecido, te encerrás en un locutorio y empezás a llamar.
Abominamos del celular porque sin él quedás separado de tu familia, alejado de tus amigos, desgajado de tu historia y tus raíces, de esa atmósfera que te daba identidad, y ya no sos vos, sino tu propio vacío, un pedazo de nada deambulando por la ciudad alerta y peligrosa, donde ves a tus iguales hablando felices, sosteniendo junto a sus oídos esa joya única que te sustrajeron los bandidos, y que en este momento es objeto de oscuras transacciones en las caravanas que se dirigen al oeste.

Página 12, 02 de enero de 2006. Contratapa.

g. El extrañamiento.
Lectura de Principios de la abstracción de Cortázar.

A partir de los fragmentos que siguen (un sujeto ve caras donde no las hay; a un sujeto se le vuelve extraño un miembro de su propio cuerpo, como la mano o la pierna)   escribir un relato desarrollando la consecución de situaciones o acontecimientos a los que puede dar lugar.                                


* Un sujeto ve caras donde no las hay: puede dar palmaditas a los parquímetros creyéndolos cabezas de niños; dirigirse cordialmente a las prominencias talladadas del mobiliario.

* Un sujeto despierta y se siente bien hasta que descubre una pierna en su cama; la palpa, cuando intenta tirarla de la cama él cae también detrás de ella.
(adaptación de El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks)


“(…) El hecho es que esa tarde dibujaba un caballero, un caballero solitario bien destacado sobre un caballo extrañamente cubierto. Era tan abigarrado que tenía que cambiar a menudo de lápiz; el rojo, sin embargo dominaba y tenía que tomarlo a cada momento. Una vez más fui a utilizarlo, cuando rodó (todavía lo veo) oblicuamente sobre mi hoja iluminada hasta el borde de la mesa y, antes de que hubiese podido detenerlo cayó a mi lado y desapareció. Verdaderamente lo necesitaba y estaba fastidiado de tener que bajarme a buscarlo. Con mi torpeza, esto no podía suceder sin toda clase de complicaciones; mis piernas me parecieron mucho más largas  y no conseguía sacarlas de debajo de mí; este arrodillamiento prolongado había entorpecido mis miembros; no sabía muy bien lo que me pertenecía y lo que era la butaca. Sin embargo, terminé de bajar y confusamente me encontré sobre una piel de animal que se extendía debajo de la mesa hasta la pared. Pero allí surgió una nueva dificultad. Habituados a la claridad de arriba, deslumbrados todavía por el brillo de los colores sobre el papel blanco, mis ojos no llegaban a discernir el menor objeto bajo la mesa, donde el negro me parecía tan cerrado que tenía miedo de golpearme. Me limité, pues, a mi tacto, y arrodillado, apoyándome sobre la mano izquierda, peiné con la otra los pelos largos y frescos del tapiz, cuyo contacto me pareció en seguida familiar. ¡Pero no había ningún lápiz! Ya me figuraba haber perdido un tiempo considerable  e iba a llamar a Mademoiselle para rogarle me acercase la lámpara, cuando noté que para mis ojos, que a pesar mío se habían adaptado, la oscuridad se hacía más transparente. Ya distinguía la pared del fondo que bordeaba un friso claro; me orienté entre las patas de la mesa; y primero reconocía mi propia mano extendida, los dedos separados, que se movía sola, casi como un animal acuático, y palpaba el fondo. Yo la miraba hacer, recuerdo, casi con curiosidad; parecía conocer cosas que no le había enseñado nunca; la veía palpar allí debajo, a su gusto, con movimientos que yo no le había observado nunca. La seguí a medida que avanzaba, me interesé en su manejo y me preparé a ver no sé qué. Pero ¿cómo hubiese podido esperar que, saliendo de la pared, de pronto, otra mano viniera a mi encuentro, una mano más grande, extraordinariamente delgada y tal como yo no la había visto nunca? Ella palpaba, venía del otro lado del mismo modo y las dos manos abiertas se movían al encuentro la una de la otra, ciegamente. Mi curiosidad estaba lejos de estar satisfecha, pero bruscamente cedió dejando sitio al terror. Sentí que una de esas manos me pertenecía y que se hundía en una aventura irreparable. Con toda la autoridad que tenía sobre ella la retuve, y la traje hacia mí, extendida de plano y despacio, sin retirar los ojos de la otra mano  que continuaba palpando. Comprendí que no podía quedarse allí; y no puedo decir cómo me subí (…).           
(fragmento de Los Cuadernos de Malte Laurids Brigge, de R.M. Rilke)


h. A partir de la lectura de los textos que siguen, escribir un manifiesto de la Patafísica.


MARTÍN FIERRO (1924/27)
De Arte y Crítica Libre
Director: Evar Méndez
Colaboradores: Mario Bravo, Fernando Fader, Oliverio Girondo, Pablo Rojas Paz, Conrado Nalé Roxlo, Alberto Prebisch, Raúl González Tuñón, Luis Cané, Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges, Xul Solar, Norah Lange, Macedonio Fernández, Leopoldo Marechal, Raúl Scalabrini Ortiz, Jules Supervielle, Jacobo Fijman, Enrique González Tuñón, Bernardo Canal Feijoo, Ulises Petit de Murat…
Ideología de Vanguardia (Grupo Florida)
Publicada en Buenos Aires (45 números)

Manifiesto de Martín Fierro
(publicado en el N° 4 del 15 de Mayo de 1924)
"Frente a la impermeabilidad hipopotámica del honorable público, frente a la funeraria solemnidad del historiador y del catedrático que momifica cuanto toca; frente al refractario que inspira las elucubraciones de otros más "bellos" espíritus, y a la afición al anacronismo y al mimetismo que demuestran; frente a la ridícula necesidad de fundamentar nuestro nacionalismo intelectual hinchando valores falsos que al primer pinchazo se desinflan como chanchitos; frente a la incapacidad de contemplar la vida sin escalar las estanterías de las bibliotecas; sobre todo, frente al pavoroso temor de equivocarse que paraliza al mismo espíritu de la juventud, más anquilosada que cualquier burócrata jubilado. Martín Fierro siente la necesidad imprescindible de definirse, de llamar a cuantos sean capaces de percibir que nos hallamos en presencia de una nueva sensibilidad y de una NUEVA comprensión, que el ponernos de acuerdo con nosotros mismos, nos descubre panoramas insospechados y nuevos medios y formas de expresión: Martín Fierro acepta las consecuencias y las responsabilidades de localizarse, porque sabe que de ello depende su salud; instruido de sus antecesores, de su anatomía, del ideario en que camina, consulta el barómetro, el calendario antes de salir a la calle, a vivirla con sus nervios y con su mentalidad de hoy; Martín Fierro sabe que "todo es nuevo bajo el sol", si todo se mira con unas pupilas actuales, y se expresa con un acento contemporáneo; Martín Fierro se encuentra por eso más gusto en un transatlántico moderno que en un palacio renacentista y sostiene que un buen Hispano Suizo es una obra de arte muchísimo más perfecta que una silla de mano en la época de Luis XV; Martín Fierro ve una posibilidad arquitectónica en un baúl "Innovation", una lección de síntesis en un "marconigrama", una organización mental en una rotativa, sin que esto impida poseer como las mejores familias, un álbum de retratos que hojea de vez en cuando para descubrirse a través de un antepasado o reírse de su orgullo o de su corbata; Martín Fierro cree en la importancia del aporte intelectual de América, previo tijeretazo a todo cordón umbilical… Martín Fierro tiene fe en nuestra fonética, en nuestra visión, en nuestros modales, en nuestro oído, en nuestra capacidad digestiva y de asimilamiento. Martín Fierro, artista, se refriega los ojos a cada instante para arrancar las telarañas que tejen de continuo el hábito y la costumbre; entregar a cada nuevo amor una nueva virginidad; y que los excesos de cada día sean distintos de los excesos de ayer y de mañana; ésta es para él la verdadera santidad del creador…"
PRISMA (1921/22)
Revista Mural
Director: Eduardo González Lanuza
Colaboradores: Jorge Luis Borges, Salvador Reyes, Guillermo de
la Torre, Adriano del Valle…
Ultraísta / Grupo Florida
Publicada en Buenos Aires (2 números)
Propósitos:
"Ultra: nosotros los ultraístas en esta época de carcachifles que exhiben corazones desecados y plasman el rostro en carnavales de muecas, queremos desanquilosar el arte. Lícito y envidiable como cualquier otro placer es el que motivan las palabras eficazmente trabadas, mas hay que convenir en lo absurdo de honrar los que le venden, traficando con flacas ñoñerías y trampas antiquísimas. Nuestro arte quiere superar esas martingalas de siempre y descubrir facetas insospechadas al mundo. Hemos sintetizado la poesía en su elemento primordial: la metáfora, a la que concedemos una máxima independiente, más allá de los jueguitos de aquellos que comparan entre sí cosas de forma semejante, equiparando con un circo a la luna. Cada verso de nuestros poemas posee su vida individual y representa una visión inédita. El ultraísmo propende así a la formación de una mitología emocional y variable. Sus versos que excluyen la palabrería y las victorias baratas conseguidas mediante el despilfarro de palabras exóticas, tiene la contextura decisiva de los marconigramas…

i. Narrar  un hecho trivial y cotidiano ( se pierde la bolsa de agua caliente en la cama, por ejemplo) a la  manera de No se culpe a nadie. 

j. Escribir un microrrelato a partir de uno  de los aforismos que siguen. 

Carlos Edmundo de Ory

Selección de aerolitos


Carlos Edmundo de Ory es uno de los autores vanguardistas más originales de la poesía española actual. En 1945 fundó (con Sernesi y Chicharro) el postismo, movimiento vinculado con el surrealismo europeo. Es también ensayista, epigramista y traductor.
Entre sus obras se destacan: «Técnica y llanto», «La flauta prohibida», «Los sonetos», «Lee sin temor», «Poesía abierta», «Metanoia» y «Aerolitos».
Los aerolitos son una especie de aforismos delirantes que condensan el pensamiento poético de Ory.


Pienso con las yemas de los dedos.

El viento es Dios que pasa bailando.

Hago fuegos de palabras.

La poesía es un crimen de lesa realidad

Atrapar los momentos más felices y cortarles las patitas

Yo soy el desenterrador de vivos

La risa es el sexo del alma

La savia de los sabios

Sólo lo extraño me es familiar

El lujo de la lujuria

En boca abierta entran moscas

Valora los pájaros de tu cabeza

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